Conservas Juanjo es una empresa familiar fundada a finales de los 80 por Juan José Gobantes y Esperanza San Román. Cuando decidieron crear una pequeña empresa y dedicarse profesionalmente a la elaboración artesanal de la anchoa y el bonito, no eran unos aventureros ni nuevos en el sector. Llevaban toda la vida trabajando en ello y, por eso, conocían todo el proceso productivo a la perfección; siendo para ellos una tristeza la evolución que habían sufrido tanto la industrialización de los procesos de elaboración, como la procedencia de la materia prima y el trato que se estaba dando a la misma.

La industria conservera santoñesa, como el resto de la industria conservera, presionada por los aumentos de producción y por los abaratamientos de costes exigidos por supermercados y grandes superficies, buscó la compra de materias primas ajenas al Cantábrico y la simplificación del proceso productivo, lo que supuso y supone un grave deterioro de la calidad.

Ese fue el aliciente que animó a Juanjo y Esperanza a embarcarse en esta maravillosa aventura, siguiendo el auténtico proceso de elaboración que establecieron los italianos, y que a Esperanza le enseñaron su madre y su abuela cuando tenía 14 años.

Gracias al boca a boca, sus productos se fueron popularizando y la demanda se fue incrementando de tal manera que en el año 1997 pasaron de su pequeño obrador a las actuales instalaciones en el Polígono Industrial.

Los principios y la filosofía que establecieron son los que hoy siguen vigentes, en la empresa ahora regentada por sus hijos y por su nieto (tercera generación): apostar por hacer cantidades pequeñas, de tal manera que se ofrezca un producto de calidad, siguiendo los métodos tradicionales para su elaboración, destacando el sobado a mano de la Anchoas.

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